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Esto, sin lugar a dudas le coloca a dicha organización política como la ganadora indiscutible de los comicios. ¿Cuál es la razón? Pues simplemente, el reconocimiento de las personas de un estado social que empezó a gestarse y funcionaba durante los diez años de gobierno del expresidente Correa, lo cual es claramente evidenciable si en comparativa contrastamos con la nula e inexistente inversión social y creación de obras de infraestructura en los desgobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso. La frase clave que marcó la victoria abrumadora de la Revolución Ciudadana “con Correa estábamos mucho mejor”

Santiago Machuca lozano

Las elecciones seccionales y el referéndum desarrollado el domingo 5 de febrero de 2023 nos dejan varios elementos que deben ser considerados para un análisis a profundidad, el cual tiene que ser realizado con la mayor objetividad posible alejándonos de los apasionamientos, complejos o sesgos que por afectos o desafectos con unos u otros se podrían desencadenar. De entre estos elementos habría que destacar fundamentalmente tres: 1. La recomposición de un electorado a favor del correísmo o revolución ciudadana. 2. La “jubilación” necesaria de varios actores de la rancia política ecuatoriana, y 3. El rechazo generalizado al gobierno de Guillermo Lasso.

Respecto al primer elemento, la organización política “Revolución Ciudadana” del ex presidente Rafael Correa se llevaría al menos 60 alcaldías y 9 prefecturas, de entre las que se destacan las alcaldías de las dos principales ciudades del país -Quito y Guayaquil- y las prefecturas de las cuatro provincias más grandes -Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay-, sumado a esto, hay que recalcar que la Revolución Ciudadana termina con 31 años de hegemonía del Partido Social Cristiano en Guayas y Guayaquil al ganar la prefectura y alcaldía respectivamente.   Esto, sin lugar a dudas le coloca a dicha organización política como la ganadora indiscutible de los comicios. ¿Cuál es la razón? Pues simplemente, el reconocimiento de las personas de un estado social que empezó a gestarse y funcionaba durante los diez años de gobierno del expresidente Correa, lo cual es claramente evidenciable si en comparativa contrastamos con la nula e inexistente inversión social y creación de obras de infraestructura en los desgobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso. La frase clave que marcó la victoria abrumadora de la Revolución Ciudadana “con Correa estábamos mucho mejor”.

En lo que se refiere al segundo elemento, esta elección seccional marca el ocaso y la jubilación forzosa de varias figuras que se han mantenido en el espectro político ecuatoriano por más de veinticinco años, y han pasado por varios cargos de elección popular u otros cargos de dirección en la gestión pública. Figuras como Marcelo Cabrera y Paul Carrasco en Azuay, Carlos Falquez en El Oro, Cintia Viteri y Jimmy Jairala en Guayas, Auki Tituaña en Imbabura, Andrés Páez en Pichincha, el Chato Castillo en Loja -entre otros- intentaban nuevamente ser elegidos, pese incluso, haber fracaso en intentos anteriores.

El domingo -para bien de todos y todas- recibieron el rechazo ciudadano ocupando el tercer o cuarto lugar en el mejor de los casos. La gente está cansada de estos caudillos locales que se aferran al cargo y se creen con derecho de morir en el mismo, siendo estas situaciones anómalas para el sistema democráticos y elementos nocivos que minan por completo las posibilidades de un recambio generacional en las organizaciones políticas y dificultan la necesaria democratización y alternabilidad en el ejercicio del poder. Uno de los principios bases del Constitucionalismo Norteamericano introducido con la Declaración de Derechos de Virginia en 1776 es la “obligatoriedad de toda autoridad pública de que una vez terminado su período regresa a la privada”.

Finalmente, respecto del tercer elemento, los resultados adversos en las elecciones y en el referéndum para el gobierno nacional de Guillermo Lasso se evidencian no solo en el triunfo del NO -referéndum- si no en la pérdida de todos los candidatos de la organización política del Presidente de la República en las elecciones seccionales -salvo una alcaldía-.  Esto significa una desaprobación popular a la gestión del primer mandatario que ha demostrado no solo incapacidad para gobernar de él y de todo su equipo, si no una mala fe al no cumplir su palabra en los acuerdos pactados con ciertos sectores y en lo ofrecido en campaña, a más de las serias y graves denuncias de corrupción que involucran a su círculo familiar íntimo y sobre las cuales nada a dicha mostrando un cinismo exacerbado. Se le viene la noche al “gobierno del desencuentro”.

[1] Abogado y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad de Cuenca-Ecuador. Magíster en Derecho con mención en Derecho Constitucional y Especialista en Derecho Administrativo por la Universidad Andina Simón Bolívar – Sede Ecuador.  Docente titular de Derecho Constitucional y Derecho Procesal Constitucional de la Universidad Central del Ecuador y docente de posgrado de varias casas de estudio. Abogado litigante experto en Derecho Público, consultor y activista en protección y defensa de derecho humanos. www.santiagomachuca.com machucalozanosantiago@gmail.com